jueves, 19 de marzo de 2009

La crisis Internacional

Desde que organizamos la charla el año pasado hasta el día de hoy, la crisis continúa siendo EL TEMA más importante comentado, debatido, etc. por los economistas de todo el mundo. En este sentido desde el blog de los estudiantes de Economía Política de la UNGS continuaremos participando activamente de dicha cuestión.
En este post en particular, los invitamos a leer un artículo publicado en el diario Página 12 el Lunes 16 de marzo, cuyo autor es Ricardo Aronskind, quien es docente e invesitgador de nuestra universidad.
El título del artículo publicado es: "Es el comienzo de la crisis". Sin embargo, el título original escogido por el autor era "La crisi no es moderada", el cual fué cambiado. En este post utilizaremos el título original. Esperemos que les parezca interesante y comenten sus dudas, comentarios, sugerencias, criticas, etc. Aquí va el artículo:

LA CRISIS NO ES MODERADA



La versión de la crisis predominante en los medios contiene al menos dos distorsiones severas: reduce una crisis de raíces estructurales muy profundas a una mera crisis financiera y reduce la gravísima crisis financiera a un problema de “regulación”. En realidad es la ruptura generalizada del pacto keynesiano, ocurrida a fines de los años ’70 y profundizada en las décadas siguientes, el origen de la presente hecatombe.

En el mundo de posguerra, la “amenaza” de la expansión comunista había estimulado la búsqueda de un modelo de acumulación capitalista más equilibrado económica y socialmente, basado en un alto nivel de consumo de masas a partir de una situación de pleno empleo y salarios aceptables. Sin embargo, la disconformidad de las corporaciones por la “baja rentabilidad” atribuida a los altos costos salariales e impositivos, derivó en un cuestionamiento de base al modelo keynesiano. Mediante la presión política e ideológica, y la innovación tecnológica sesgada, se invirtió el rumbo, reorientándose la agenda social hacia la progresiva reversión del papel del Estado en la economía y el recorte sistemático de sus capacidades. También las condiciones laborales y el poder de los sindicatos fueron deteriorados a nivel global, generándose un extraordinario proceso de concentración del ingreso a nivel internacional y local. En tanto se despojaba de poder de consumo a franjas enormes de la población mundial –lo que socavaba el principal componente de la demanda–, crecían los enormes excedentes financieros de multinacionales y bancos, ávidos por colocarse en cualquier actividad que prometiera ganancias extraordinarias. Los Estados, crecientemente subordinados a las demandas del capital, se limitaron a adaptarse a sus requerimientos de maximización de la ganancia.

¿Cómo compatibilizar un proceso notable de expansión de la capacidad productiva mundial, con una tendencia manifiestamente regresiva en la distribución del ingreso, que no mejora el consumo de las mayorías? La forma que encontró el capitalismo globalizado fue la generación de sucesivas burbujas financieras, que objetivamente provocan incrementos de la demanda y del bienestar, hasta que estallan.

Si la causa de la crisis no es meramente “financiera”, sus efectos distan mucho de constreñirse a ese ámbito. Incluso si los valores bursátiles comenzaran a subir y los bancos dejaran de caer, los efectos sobre el mundo productivo, sobre el empleo y los salarios, serán graves. La producción tiene su propia dinámica: una vez cortado el crédito, con el consumo en retracción y las expectativas deterioradas, las empresas disminuirán inversión y empleo. Las condiciones de vida de las mayorías empeorarán, al ser afectado el acceso al trabajo, al salario digno, a la vivienda, etcétera. Estamos en el comienzo de la crisis, no en el final.

Los sucesivos paquetes de salvataje arrojados por Estados Unidos y por la Unión Europea no han sido estériles: sirvieron para que el desmoronamiento financiero y productivo no fuera mucho más dramático y destructivo. El resultado mediocre de estas enormes masas de recursos volcadas hacia los bancos nos habla de la magnitud de la ficción financiera que se acumuló en estas décadas.

La reversión de esta crisis obligará a atacar sus causas estructurales. El relanzamiento de la economía mundial, luego de la contracción dramática del crédito y de las expectativas pesimistas que atraviesan el mundo de los negocios, requiere dar vuelta las concepciones que llevaron al actual derrumbe.

Se trata de crear demanda genuina, basada en ingresos permanentes y suficientes, y no en créditos otorgados a trabajadores pauperizados. La repotenciación del consumo de millones de trabajadores y excluidos será el único piso sólido sobre el cual asentar un proceso de nuevo crecimiento. Para esa enorme tarea debe ser derogado el primer mandamiento de la “vulgata” neoliberal: Estado pequeño e impotente. El Estado debe ponerse al frente de la reconstrucción económica, no para relanzar un nuevo ciclo especulativo sino para sentar nuevas bases productivas y sociales.

El Estado deberá involucrarse directamente, por la profundidad de la crisis que viviremos, en la producción de bienes y servicios y la generación de empleo. No alcanzará con “generar estímulos” para que el mercado actúe. La Argentina deberá enfrentar ese escenario con sus carencias históricas: un empresariado sin una visión amplia, y un Estado sin capacidad de planificación y gestión. Afortunadamente, el país cuenta con recursos humanos de alta calidad, e identificados con el interés general, en condiciones de encarar y sostener una audaz acción pública estratégica, imprescindible en los próximos tiempos. Si bien un Estado inteligente y eficiente no figura en la agenda de ninguno de los partidos políticos que acaparan las portadas de los diarios, su necesidad se sentirá crecientemente a medida que lleguen a nuestras playas las oleadas del desastre provocado por el reinado absoluto de las corporaciones.


Recuerden que sus comentarios enriquecen muchísimo al blog. La generación de debates es uno de los objetivos principales. Además, este post tiene la particularidad de que sus comentarios serán leídos y respondidos por el autor del artículo. Esta es una modalidad nueva en el blog que sería muy bueno implementar para el futuro. Por lo tanto, una vez más los invitamos a comentar el artículo. Saludos!!

7 comentarios:

Ariel dijo...

En cuanto al Estado mas interventor (suponiendo que el retorno fuera algo sencillo). Por lo que puedo entender, se propone un retorno al Estado Benefactor o incluso un Estado que vaya más allá de lo que fué aquel modelo de acumulción.
Ahora bien, si el Estado Benefactor terminó como terminó. ¿Qué nos garantiza que un Estado similar a aquel (o que vaya mas allá todavía)no termine como terminó el anterior y nuevamente el capitalismo de un giro a la liberalización total como lo hizo en la década de los 70?
¿Ud. considera que la ruptura Keynesiana no era necesaria para "salvar" al capitalismo?
Podría hacer mas preguntas pero dejo el espacio para mis compañeros.

Fernando Emilio Lopez Amador dijo...

El estado es una pieza clave en la salida de esta crisis, sin lugar a dudas. Pero: ¿Bajo que formas el estado debe garantizar ingresos genuinos y permanentes? ¿Como lo puede hacer si el aparato productivo argentino esta sesgado al sector agropecuario, que no genera ningún derrame significativo sobre el empleo? Es obvio que crecimiento + redistribucion no alcanza para generar empleo e ingresos genuinos y suficientes, por lo que esta crisis demanda nuevas estrategias para su salida

Damian dijo...

Coincido en la cuestión de que esta crisis demanda nuevas estrategias por parte del Estado, pero me veo inevitablemente forzado a introducir la problemática acerca de qué capacidad de agencia concreta tiene el Estado argentino como para revertir la situación de crisis actual dado que tiene el sector generador de divisas (el campo) que practicamente pretende hacerle un lock out.
¿Cómo puede el Estado ser fuerte en este contexto?

Flor dijo...

Para usted la Argentina tiene la capacidad de sostener una accion publica estrategica lo que implica, como decian mis companeros, nuevas acciones por parte del Estado. En este contexto: Cual es el rol de los trabajadores y de los sindicatos en esta crisis? Deben ser, para ud, actores protagonistas de este proceso? Cuales son las maneras de accion que usted cree deben llevar a cabo? Deben actuar en forma independiente o conjunta a la accion publica?

marcos dijo...

¿a qué se refiere con causas estructurales? cuando yo pienso en causas estructurales entiendo la base misma de producción capitalista, basada en la busqueda sistemática de ganancia. Y el estado no es una realidad que esté por encima de esa lógica, sino que entiendo, surge justamente para lograr que esa realidad se reproduzca.
Salarios más altos y ganancias más altas son solo posibles en momentos de expanción económica, pero en el fondo siempre esta presente una relación antagónica entre estos dos polos. Más manifiesta es esa relación antagónica en la crisis, donde hasta los empresarios con más vision y los estados con capacidad de gestión y planificación, aplican a los trabajadores los ajustes de la crisis. ¿sí hasta los países más progresistas como Alemania, España, Venezuela, etc, etc, aplican medidas en función de las necesidades del capital, y ninguno emplea medidas a favor de los trabajadores, cómo sería ese estado y ese empresariado más justo, no neoliberal?
¿cómo es posible que estas empresas gigantes que estan en quiebra puedan sostener salarios más altos?¿subsidios del estado?pero si el estado esta endeudado con el capital especulativo prestado a interés...ademas, con impuestos que se basan en gran proporción con impuestos al consumo, y si cae el consumo, como generaría ingresos el estado?solo tocando las ganancias capitalistas...pero los capitalistas estan en crisis...¿qué pensaría de la consigna para unir a todos los trabajadors como "que la crisis la paguen los capitalistas?Saludos!

Gabriel amor inmortal (jaja, no.. Setticase) dijo...

TARDE PERO SEGURO! Buenas a todos, antes que nada, felicitaciones por vuestro blog, vencí mi reticencia (léase vagancia) y pasé. Primero, fer, la producción no está sesgada al agro, segun cifras oficiales para 2008, sólo representa el 5% de la riqueza generada. EL ARTICULO.. Bien abordado desde la dialéctica, Grande Lenin, gracias a vos Europa occidental y AL recibieron capitales que financiaron estructuras basadas en el empleo y la distribución, se tapó el iceberg con más agua hasta que el capitalismo hizo lo suyo (con el estado, con todo), se concentró, se centralizó (acá como la bosta!) y generó el excedente. El autor plantea un gran desafío, y con gran tino advierte que en la arena política se desangra este objetivo. Yo no me aventuro a opinar nada.

Economía Política dijo...

Agradecemos la predisposicion y las respuestas de Ricardo Aronskind a los comentarios que surgieron al debatir su escrito.

Respuestas de Ricardo Aronskind a los comentarios:

Respuestas al Comentario de Ariel: El estado benefactor no era perfecto, pero servía para sostener un nivel de ingresos masivo que permitía absorber la oferta. La "rebelión" contra el estdo de bienestar tuvo que ver con el descontento de las corporaciones empresarias por las consecuencias del estado de bienestar: pleno empleo, sindicatos fuertes, salarios altos, e impuestos "altos". Todo eso reducía la tasa de beneficio. En algún punto se decide tomar medidas contra esos "costos": el salario y el estado de bienestar, y se logra revertir esos costos, recomponiendo la tasa de ganancia en los ´80 y ´90. El problema empezó a aparecer en la capacidad de la economía de absorber la oferta de bienes, porque no creo suficiente demanda de masas. Lo cubren con "crédito".
El keynesianismo fue fundamental para cumplir las dos funciones del estado en el capitalismo: la acumulación y la legitimación. Recordemos que en esa época pendía sobre el sistema la amenaza de la expansión del sistema comunista.

Respuesta al comentario de Fernando: Creo que hay que empezar a pensar en ingresos "independientes" de la inserción en el sistema productivo privado. Se debería empezar a crear puestos de trabajo relacionados con servicios sociales (Jeremy Rifkin ha escrito sobre eso). La tendencia de largo plazo es que se generen cada vez menos puestos de trabajo dado el proceso de concentración y centralización del capital combinado con el avance tecnológico ahorrador de puestos de trabajo. Nadie que quede fuera de ese sistema productivo puede ser culpado de no entrar, porque no hay donde entrar. La sociedad tendrá que reconocer el derecho de toda persona, independientemente de su inserción laboral, a recibir una serie de bienes y servicios. Y es cierto que habrá que cambiar el enfoque: no será ayuda a los pobres, sino derechos de los ciudadanos.

Respuesta al comentario de Damian: Es una gran pregunta. El estado argentino actual es muy muy malo. Mala capacidad de gestión, falta de información, cero planificación, cero evaluación de lo que se hace, creo motivación, penetración de los lobbies en los lugares estratégicos. Un estado des-cerebrado. Así que es inevitable pensar en cambios profundos, reforzamiento fuerte de la burocracia , tanto en términos de gente capaz, como de gente comprometida conceptualmente con lo público. Ahora, si pensamos en este estado actual, administrando políticas y económicas sofisticadas, pensamos en fracasos continuos y desprestigio de la acción pública.

Respuesta al comentario de Florencia: El panorama sindical es sumamente complejo y variado. Hay sindicatos nefastos, que hace décadas están en manos de una burocracia enquistada, a la que no le importa más que maximizar sus propios ingresos, y otros más interesantes, que tienen planteos más avanzadas. El sindicalismo tradicional argentino, de cuño peronista, se ha concentrado por lo general en la defensa del salario nominal, olvidando el resto de las condiciones de trabajo, para no hablar de su inexistente opinión sobre la actividad concreta que hacen (eso se lo dejan a los patrones). Que hay miles de trabajadores capaces, y que en muchos casos tienen ideas más lúcidos que sus jefes, es una realidad. En ese sentido, hay muchísimo para ganar si se estimula una cultura laboral de la innovación, de la mejora continua, donde se premie y estimule a la gente a aportar y a pensar. Ojo con "idealizar" a los trabajadores: hay de todo.

Respuesta al comentario de Marcos: Empiezo por el final: la consigna me parece pobre. Porque hay que pelear no por no pagarla, sino por cambiar las bases de la economía para que no se produzcan.
Ahora, la forma de que aumenten los salarios, dentro del capitalismo, es en parte recortando ganancias, y en parte aumentando la productividad. La discusión sobre las caracterísiticas históricas del empresariado local es ya larga: en general ha sido un empresariado mediocre y poco profesional, y el estado ha gastado muchos recursos en sostenerlos y hacerlos prosperar. En los ´90, vendieron masivamente las empresas que tanto le costó a la sociedad en general sostener. La idea kirchnerista de construir una burguesía nacional, al menos como se hizo hasta ahora, parece un chiste. En la lista de burgueses nacionales que han crecido en este tiempo es difícil encontrar empresarios dinámicos, emprendedores, innovadores. Es un drama, porque la función de los empresarios en la economía capitalista es enriquecerse, e indirectamente mejorar la vida del resto. Por lo cual, así como en los ´50, ´60 y ´70 fue en realidad el estado nacional el que construyó las grandes empresas, debería ser nuevamente el estado nacional el que impulse empresas innovadores, más cerca de la frontera tecnológica. De nuevo el tema del estado. ¿Quien? ¿Cómo? Hay que pensar cosas nuevas: para fracaso, ya está buena parte del pensamiento convencional en economía. En cuanto a que todos los países capitalistas finalmente perjudican a los trabajadores: me gustaría que me perjudiquen a la sueca, y no a la argentina. Hablar de capitalismo en general sirve para algunas cosas, pero el sistema funciona muy diferente en distintas realidades nacionales y culturales. En el contexto de individualismo, desidia e irresponsabilidad local, tenemos lo que tenemos.